Tuve muchas historias y universos que se suicidaron sin darme previo aviso. Me sostuvo de una soga que se rompió, esa soga se llamaba "esperanza", y al morir, hizo pedazos mi espíritu y cuerpo.
Varias de mis puertas se cerraron con una vaga brisa, antes de siquiera poder asomarme en ellas. No pude saber lo que algún día guardaron para mí.
No hubo una despedida con el peso que se merecía. Demasiados susurros en mis oídos y de pronto, un silencio doloroso, con dudas y culpa.
Extraño la versión de mí que caminaba con las luces encendidas. Anhelar el vértigo de mis promesas.
La vida no se detuvo a esperarme, me llevó a rastras. Hubo un incendio que nadie se atrevió a apagar, y viven en mi piel, regalándome un dolor profundo.
El final a medias a veces respira atrás de mí. Lo inconcluso vive bajo mis lágrimas.