miércoles, 11 de febrero de 2026

Una calavera

Me toca ser más fuerte, dejar de ocultarme del mundo; triste entre cuatro paredes. Ya basta.

Han pasado diez años, el TCA me destruyó y Ana me traicionó, no me deja sóla jamás. ¿Me curare?

Cuánto quisiera nunca haberme obsesionado por verme de una manera u otra, ho haber hecho caso de las burlas, los Insultos y los regaños.

No me hubiera hecho adicta a drogas legales, no hubiera aplicado métodos absurdos para estar en los huesos. Quizá hubiera sido feliz si papá me cuidara, apoyara, me cuidara, me educara como una persona amada y que merece que la amen.

Pero no fue, y ahora no soy capaz de disfrutar de comer con mi familia, no volveré a comer con alegría.

Esto, para mí, es el infierno. 

sábado, 7 de febrero de 2026

SNC

Hoy la vida pesa más que mi tratamiento psiquiátrico, y más que temer morir, tengo miedo de matarme.

Antes de cumplir mi meta en la báscula, antes de lograr dejar de autolesionarme, antes de estar limpia de pastillas para mi Sistema Nervioso Central y mucho antes de hacerlo feliz.

¿Cuánto tiempo llevo disociada? Postergando la maldita realidad, tratando de no pensar en todos mis conflictos, en todas mis angustias.

Debo reaprender a hacer paz con mi mente y y mi cuerpo, pero la verdad es que todavía no sé cómo, estoy ahogándome en errores.

Si algo bueno puedo sacar de este poema es que seguiré intentando.
Seguiré. 

viernes, 16 de enero de 2026

Infierno


"Si estás pasando por el infierno, sigue adelante.

¿Por qué detenerte ahí?"

Leí esa frase en algún rincón de internet.
No sé quién la escribió,
pero sus palabras fueron una bofetada exacta,
de esas que despiertan el alma.

Stephen King decía algo parecido:
que para llegar a las aguas dulces
hay que atravesar las amargas,
las gélidas.
Pocos se atreven.
Yo sí.

Estoy dispuesta a cruzar aguas, desiertos,
inviernos, tormentas:
lo que sea.

Ahora mismo estoy en el infierno.
La piel me arde.
Las laceraciones no cicatrizan.

Aun así, avanzaré.
Tomaré esa frase anónima
y la haré mantra.
No huiré:
caminaré hasta que el fuego ceda,
hasta que llegue la frescura de la paz.

Allí las heridas cerrarán por fin
y volveré a habitarme
sin miedo,
sin incomodidad.

Sé que no es simple.
El infierno tiene laberintos,
puertas falsas,
espejismos de salida.
Pero mi corazón —
terco, vivo—
será la brújula
hacia el escape.

jueves, 15 de enero de 2026

El fin


Se apaga el eco de aquella risa,
que en otro tiempo fue mi jardín,
hoy el destino lleva la prisa
de darle al cuento su punto y fin.

Guardo en un cofre los mil momentos,
tus manos tibias, el dulce ayer,
pero se agotan los argumentos
cuando el camino deja de ser.

No es que te olvide, ni que te pierda,
es que te suelto para volar,
aunque el recuerdo muerda la cuerda
y el pecho insista con naufragar.

Me quedo solo con mi equipaje,
con el orgullo de lo que fue,
viviendo ahora este nuevo viaje
donde en el tiempo recuperé la fe.

Vete tranquila, vete sin pena,
que no hay cadenas en el adiós,
que el alma libre de arena llena
vuelva a latir sin el peso de dos. 

miércoles, 14 de enero de 2026

Falla mínima


El reflejo se parte antes de unirse.
Madruga a diario.
Un golpe interrumpe donde todo era mudo.
Una pieza se fisura.
El día continúa, pero mal alineado.

martes, 13 de enero de 2026

Atracón


No soy un exceso
Soy un cuerpo que aprendió
a defenderse comiendo.

La culpa no me sana.
El ayuno no me salva.
Hoy me quedo.
Hoy no me rompo.
Hoy sigo respirando dentro de mí.

No me castigo por haber
Sobrevivido.

Y en mi cóctel de enfermedades mentales y adicciones, está el trastorno por atracón.

Odio la comida, no la disfruto, Vivo en un círculo vicioso, como saludable, hago ejercicio y de pronto llega sin avisar hasta dejarme hinchada, hasta dejarme llena de arrepentimiento y culpa: el atracón. 

¡Hasta pedirle a Dios que me lleve porque estoy cansada de luchar! 

jueves, 1 de enero de 2026

El conejo me alcanzó pero se hizo mi amigo


Inicio de año.

La rutina me esperaba sin prisa,
la motivación encendida como una vela terca.
Milo sobre mis piernas,
reconociendo a su manada.

El reproductor da play:
“Busco a alguien”.
Mon Laferte. Flor Amargo.

La canción me arrastra sin permiso
a mis veinte:
encerrada en mi cuarto,
hecha ovillo,
rogándole al Ser Supremo
que me enviara un amor
capaz de sacarme del infierno.

Buscaba a alguien,
hasta que las esperanzas se murieron.

Pasaron los años sin señales,
y aprendí a sobrevivir sola:
resignada,
infinitamente frágil.

Entonces llegaron los treinta
y apareció él.
Entre un cúmulo de estrellas lejanas,
con todas las cualidades
que no encontré en nadie más.

Era él.
Y fue real.

Me salvó del silencio más aterrador,
del más denso.

El deseo se volvió carne,
y lo demás estalló:
murió la esencia del miedo.
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Busco a alguien que me pueda ayudarY me pueda entenderY me quiera sacar de aquí
Quiero encontrar alguien al finQue pueda entenderme y comprenderUn nuevo amor quiero sentirUna ilusión, para vivir
Para desnudar el alma a plena luz del solY gritarte a besos que adoro tu voz
Yo ya perdí toda ilusiónDe encontrarme alguien asíPero si estás y me oyes al finPon atención, que te quiero decirTe llevaré hasta el finalTe besaré a la orilla del mar
Para desnudar el alma a plena luz del solY gritarte a besos que adoro tu voz
Para desnudar el almaA plena luz del solY envolver tus sueñosEn oro y pasión
No me canso de buscarNo me canso de inventarPara mi solita, soledadPodríamos reinventarLa palabra antigüedadLa palabra amistad
Pues lo único que buscoEs un amigo nada másQue comprenda mi locuraSin pensar en nada másY caminando por la tierra
Yo seguiré buscando a alguien(Que me pueda ayudar)Yo seguiré buscando a alguien(Que me pueda ayudar)Yo seguiré buscando a alguien(Que me pueda ayudar)Yo seguiré buscando a alguien(Que me pueda ayudar)
Yo seguiré... buscando a alguien

- Busco a alguien,  Flor Amargo.