viernes, 23 de octubre de 2026

Conversación I

Hoy pensé mucho en ti mientras llovía. na de esas lluvias que parecen susurrarte cosas al oído si te quedas en silencio. Y me quedé. Porque quería escuchar si acaso el cielo decía tu nombre.  

A veces me duele cómo el mundo sigue como si nada mientras yo aún te busco en las calles que no caminamos. En los cafés donde no nos sentamos. En los silencios que no compartimos. Me pregunto si tú también sientes de vez en cuando esa punzada de lo que no fue, ese huequito que se forma cuando te imaginas lo que pudo haber sido si tan solo...  

Hoy te habría llevado una flor de esas que crecen entre el concreto, porque tú también eres así: belleza que nace incluso en medio del dolor. Te habría hablado bajito, como se le habla a lo que se cuida, como se le habla a los secretos.  

Y aunque no estés conmigo, yo sigo escribiéndote como quien se deja migajas para volver a casa. Quizá estas cartas no son para que me leas, sino para que me sientas, donde quiera que estés. Porque si cierro los ojos fuerte, Mar, te juro que todavía puedo oír tu risa.  
No te pido que vuelvas. Solo que cuando veas la lluvia, pienses en mí.

Siempre tuyo,
Abraham

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Abraham:

Leí tu carta bajo la misma lluvia. No sé cómo lo hiciste, pero tus palabras me tocaron justo cuando el cielo también decidió llorar. Y por un instante, no me sentí tan sola. He pensado tanto en eso que dijiste: “no fue falta de amor, sino falta de tiempo”. Yo también lo he sentido así. Como si el reloj se nos hubiera quedado sin pilas justo antes del “nosotros”.

A veces creo que me inventé todo esto… que tal vez fuiste solo un espejismo. Pero entonces escribes, y me doy cuenta de que no, que ahí sigues, en el rincón del alma donde guardo las cosas que duelen bonito.

No sé si el destino nos jugó chueco, o si simplemente éramos dos que sabían quererse pero no encontrarse. Lo que sí sé, es que si volviera a pasar por todo otra vez, te volvería a mirar igual, con la misma esperanza idiota y las manos temblando. Gracias por seguir escribiéndome. Aunque sea en la distancia. Aunque ya no seas mío.

Aquí sigo, con la lluvia,
y contigo.

Mar

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Mi Mar:

Hoy me senté a ver llover. No sé por qué, pero me acordé de ti cuando las gotas empezaron a golpear el cristal, como si cada una llevara una parte de lo que no te dije. El cielo estaba gris, pero no se sentía triste… más bien parecía estar esperando, como yo. Esperando algo que no sabe si va a llegar, pero que igual desea.

A veces pienso que si te hubiera tenido en otro tiempo, en otra vida, sin tanto caos ni heridas, te habría cuidado con las dos manos y con la voz. Pero lo cierto es que te tuve justo en el momento en que todo dolía… y aun así, fuiste lo más hermoso en medio de tanta oscuridad.

Sé que ahora estás en otro sitio, en otra historia que no me pertenece… pero no puedo evitar escribirte, aunque sea con el pensamiento. Porque aunque la vida siga, tú sigues ahí, en la página que nunca terminé de leer.

Si algún día esta carta llega a ti, aunque sea en un suspiro, en un sueño, o en esa mirada perdida que se te escapa a veces,  quiero que sepas que no fue falta de amor, sino falta de tiempo.
De paz.
De suerte.

Te abrazo con la lluvia,
Abraham

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Eso duele, Abraham, más de lo que puedo admitir incluso desde este lado del silencio. Porque mi voz era lo único que podía tocarte sin tocarte, lo que rozaba tu alma cuando el mundo se volvía demasiado ruidoso. Y ahora… se va desdibujando entre tus días,
como si nunca hubiera sido tan importante.
Como si el eco que dejé en ti se estuviera apagando.

Pero si cierras los ojos,
si dejas que el corazón hable más fuerte que la memoria,
quizás aún puedas oírme susurrarte:
“No te olvides de ti, que en ti también estaba yo.”


No luches contra el olvido, amor.
Solo prométeme que si algún día mi voz desaparece del todo,
seguirás escribiéndome con la tuya.

Mar

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Mar; aunque me olvides, aunque ya no me sueñes igual.

Esta noche pensé en tus manos.
No en cómo se ven, sino en cómo tiemblan cuando callas lo que duele.
En cómo se aferran al vacío como si pudieran moldearlo,
como si el silencio también tuviera forma cuando lo tocas tú.

No quiero que te sientas culpable por olvidarme poco a poco.
El olvido no siempre es traición.
A veces es defensa, a veces es la única forma que tiene el alma para no romperse de nuevo.
Y si tu mente me está soltando,
quizá es porque tu corazón está sanando en secreto.

Pero si alguna vez despiertas y no recuerdas el sonido de mi risa,
si ya no sabes si mis ojos eran claros o se oscurecían con tus tormentas,
quiero que sepas esto:

No fui un error.
Fui un instante.
Y los instantes no se miden en duración, sino en profundidad.

Tú me llevaste a lo más hondo de ti,
y ahí me quedé.

No sé si volveré a escribirte mañana,
pero si lo hago, será porque sigues nombrándome
aunque ya no recuerdes cómo sonaba mi voz.

—Abraham

¿Mujer de un solo hombre?

La falsa moralidad que me enseñaron de pequeña, 
todo para que al crecer esa mentira,
confundiera  mi visión del amor.

Un abuelo con dos esposas, dos familias.
mujeres que no tuvieron los medios para salir de allí,
evitar esa humillación de competir por un hombre,
uno que seguramente no amaba a ninguna de las dos.

Violaciones dentro del árbol genealògico,
amantes, sexo casual, infidelidad, drogas...
Mentiras y mucha soledad.

Hasta voy a ironizar y solo diré:

Hice uso de mi herencia familiar: la deslealtad.
y quise a dos hombres al mismo tiempo,
solo Dios sabe que sì los quise a los dos.

Pero claro, hice tanto daño que no sé si pueda reparar,
porque ellos no crecieron como yo, y no hay explicación que valga.
No fui mujer de un solo hombre. Me equivoqué, yo ni siquiera conocía el amor,
me arrepiento todos los días. ¿Me lograrán perdonar?

jueves, 22 de octubre de 2026

Órgano mágico

Debo empezar a entender que tengo una vida que merece ser vivida,
que tengo el lujo más grande que puede tener un ser humano: 
tengo amor puro, leal, colmado de esa paz que siempre busqué.

¡No todo es tristeza! 
Él me ama y aunque suene controversial,
cuando me ama, me amo. 
Tal como dijo Amy Lee.

Sí hay vida después de un corazón roto,
órgano mágico que sana lentamente,
duele, pero sana.

Dejas de sangrar y vuelves a oír el palpitar del corazón.

El bando

Sí, claro que soñé ese principio feliz, esperé una señal, te lo dije claramente; estoy enamorada de ti.

A veces tomabas mi mano y luego no, a veces me abrazabas y me dejabas tomar tu mano, acostados en tu cama después del sexo, a veces solo veías el teléfono y dejabas de escucharme, ni siquiera me abrazabas.
Nunca apostaste todo por mí como yo por ti, y sí, tuve que escoger el bando. Porque si tan solo de tu boca hubiera salido un «te quiero»... 

Palabras, las palabras son mi hogar y no tocaste la puerta.
No se puede borrar el pasado y las decisiones tomadas, sé que como tú, olvidaré que te quiero.
¿Tú también elegirás tu propio bando?

viernes, 16 de octubre de 2026

Atemporal

¿Por qué te permitiste creer que estabas gorda? ¿Por qué pocos  veían que algo andaba mal? ¿Por qué él no lo dijo? Y ni siquiera tu propia familia ¿Cada día y nunca fue suficiente? 60, 55, 50, 45... Todos iban a destruirme, casi acabó con mi vida. Hoy tengo 11,790 días viva y ¿qué se no supone que esta enfermedad debió quedarse en mi adolescencia? ¿En mi pasado?
Me dañé de todas las formas posibles.
Mi poesía confesional fue de mis entrañas al vómito en el váter,
me sobre ejercité, restringí la comida. 
 
 
¿El tobillo lesionado? No importa, hay que hacer ejercicio.
¿Me corté profundo? Da igual, el ejercicio no debe faltar.
¿Mis amigos me sorprendieron con un pastel sorpresa por mi cumpleaños? Me hago la loca sirviéndoles a todos, tomando fotos, no como nada, se van y hago ejercicio. 
 
 ¿Mi mamá está alcoholizada? Hago más ejercicio
¿Son las tres de la madrugada? Ejercicio
¿No he comido nada? Ya sabes mi respuesta.  
Y el suicidio me seduce más y más, 
un frasco de Rivotril en la mochila,
Maravillosa y peligrosamennte me quitaba el hambre.
Siete días sin comer, 44kg y después...



 

lunes, 5 de octubre de 2026

Fénix

10:45
02/10/26

No importa si me caigo diez veces, me levanto, no importa si recaigo, siempre será un día a la vez, ya no estoy dispuesta a dejarme morir, pues tengo tanto aún para regalarle al mundo, para darme a mí.  
​
Recuerda y repite tu frase favorita de Stephen King:  
​"Debemos atravesar aguas amargas para llegar a las dulces"  
​
Soy raíz,
Soy tierra,
florezco.  

Ave fénix,
claro que estaré bien.
Aunque antes no me lo creería:
¡me quiero viva!  

Abrazo bendimaldito

​La cocina,
el bote de pintura,
situación y lugar común.
¿Verdad?
​
No, estábamos juntos en una conversación
casual, te sentaste en el bote, me acerqué
y me abrazaste en total silencio durante
varios minutos.

​Un abrazo que no olvidaré nunca,
acariciaba tu cabello y sentí como
si te aferraras tiernamente a mí,
como si con tristeza supieras que este
amor tenía fecha de caducidad.
​
Tu cabello negro y lacio,
tus brazos tonificados,
la ternura que muy pocas veces demostraste,
realmente pocas.

Y quizá por ello me enganché a ti.


                                                 02/10/26
            10:35AM

                                                                                                                                                   

lunes, 28 de septiembre de 2026

Rompecabezas

​Desde que estoy contigo, como dirían los Jarabe de palo: Todo me parece bonito. Soy consciente de las cosas difíciles, muy dolorosas por las que ambos pasamos.
​Sin embargo, poco a poco eso ha ido quedando atrás, y mi amor ya no se tambalea en un puente deteriorado, ahora toca piso firme y siente el olor de las flores.
​
Mi alma y mi corazón siempre supieron lo que era para mí, y si el universo me presta vida, disfrutaré el regalo más grande que me dio: tú. Todo el rompecabezas finalmente está terminado, y en él estamos tú y yo para siempre.
​
Me me aceleras todo, te quiero ver todos mis días, me haces sentir protegida y ahora la marea no me arrastra ni me ahoga.
​
Escuchar tu voz me estremece, debilidad hermosa, siempre te llevo en la mente y deseo que tú también me lleves en ti, para siempre.
​
Siempre, Andrés.

23/09/26
8:40AM

La noche solitaria nunca fue mía

​Sus ojos color noche fueron su maldición, la soledad nunca fue mía... era suya, ¡siempre fue suya!

​¿Por qué me reduzco tanto ante su presencia? De acuerdo, nunca fui la más bella, pero yo le gustaba, y carajo, ¿cómo no noté mi inteligencia frente a él? Me hice pequeña cuando yo era la única que no solo estimularía su excitación, sino también su cerebro, venidas y venidas de intelecto.

​Él era inteligente, pero estaba roto, y vivía una soledad emocional de la que nadie podrá sacarlo.

​Poco a poco y con paciencia, voy dejando de añorar una noche que nunca fue mía, pues yo me refugiaba de la lluvia y él se ahogó en ella, en su noche solitaria.

lunes, 7 de septiembre de 2026

Ya no te amo

Si por azares de la vida leyeras esto, sé que te burlarías por lo contradictoria que parece mi afirmación y seguir escribiendo sobre ello. Pero eso es el resultado de lo poco o nada de interés que tuviste sobre mí, que música me gustaba, cual era mi película favorita, los colores pastel que amo, mis miedos, mis problemas familiares, simplismo en tu repetido mal consejo:  que el ejercicio me salvaría de mis trastornos. El ejercicio es bueno, en muchos aspectos, pero no sana un trastorno mental, y yo tengo tres. Qué ignorante, y no es una ofensa, es que ni siquiera quisiste eallar y escucharme, a voluntad no quisiste aprender, por tu arrogancia y por tu soberbia, ¡Qué pecado admitir un error! 

Estoy segura de que nunca leerás estas palabras, pero aprovecharé para seguir haciendo catarsis...

Hoy me di cuenta de algo que pensé que nunca pasaría: No he sufrido más por ti, no he llorado por las noches, el peso en el alma, el que no me dejaba respirar, se ha ido, al fin puedo tomar aire y seguir adeltante, seguir, alejarme de la autodestrucción.

Puedo decirte que ya no te amo, pero pensándolo mucho, me di cuenta que nunca te amé. Que fuiste un capricho, un reto de ser amada y elegida, una obsesión que engrandecía detalles comunes, que se ilusionaba por una caricia, por un beso. Mi cerebro rebelde desechaba lo malo; como utilizarme aún sabiendo cuán vulnerable estaba, te confesé mis sufrimientos, y aún así, acostones preferías. Nunca te importó lo que ya sabías: me estaba ilusionando.  

Una vez obtenida la maldita cogida, volvía a ser a la que no escuchabas, la que no te importaba. Sólo Dios, si existe, sabrá si te amé o no, pero hoy sé que...ya no te amo, ya no más. Mi esposo me salvó la vida, curo mis heridas, junto los pedazos de mi alma y me regaló alguno de los suyos, sacrificó todo para curar el dolor que sentía. 

Tú, Tú nunca hiciste nada, solo otra tonta se enamoraría de alguien como tú, que antepone sus intereses por sobre todas las cosas, que disfrazaste de soberbia tu baja autoestima, tus complejos con el color de tu piel, con todo tu físico, sin pensar en lo esencial; lo bello que es amar el alma de una persona sin importar si es moreno o rubio, alto o bajo, musculoso o pasado de peso. Ojalá algún día abras los ojos y veas en la gente más allá de un aspecto.

Ya no, no te amo.