Del hambre hice canto, y del yugo libertad. Prosa confesional.
martes, 20 de diciembre de 2016
Realmente no me he engañado del todo
Aquí no existe el amor, ni la vida.
Aquí no hay nombres, sólo gritos y noches estrelladas.
Y dolorosos recuerdos atorados en la garganta,
estamos anestesiados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario