viernes, 16 de enero de 2026

Infierno


"Si estás pasando por el infierno, sigue adelante.

¿Por qué detenerte ahí?"

Leí esa frase en algún rincón de internet.
No sé quién la escribió,
pero sus palabras fueron una bofetada exacta,
de esas que despiertan el alma.

Stephen King decía algo parecido:
que para llegar a las aguas dulces
hay que atravesar las amargas,
las gélidas.
Pocos se atreven.
Yo sí.

Estoy dispuesta a cruzar aguas, desiertos,
inviernos, tormentas:
lo que sea.

Ahora mismo estoy en el infierno.
La piel me arde.
Las laceraciones no cicatrizan.

Aun así, avanzaré.
Tomaré esa frase anónima
y la haré mantra.
No huiré:
caminaré hasta que el fuego ceda,
hasta que llegue la frescura de la paz.

Allí las heridas cerrarán por fin
y volveré a habitarme
sin miedo,
sin incomodidad.

Sé que no es simple.
El infierno tiene laberintos,
puertas falsas,
espejismos de salida.
Pero mi corazón —
terco, vivo—
será la brújula
hacia el escape.

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