miércoles, 5 de agosto de 2026

Epístola para un hombre que no me leerá

Querido tú

Jamás me atrevería a enviarte esta carta,
no quiero sentirme vulnerable ante ti.
Escribo esto para no esconder 
ni censurar nada de lo que siento por tti

Fingiré que entrego esta carta en tus manos,
aunque no sea cierto.
Aquí no pienso fingir que ya no estás en mi corazón.
estoy cansada de engañarme a mi misma.

En las madrugadas apareces 
y mi insomnio crece y duele.
Pensando en las calles donde alguna vez estuvimos juntos.

Tu mano sosteniendo la mía,
Pasando tantos años, aún sigues en mí
como desde el principio.

Te amo en la catástrofe.

Perdón por mis decisiones inmaduras,
por el capricho de ser tuya.

Aún con dolor, te digo y me digo
que el amor no siempre salva y sobrevive
a la marea. 

Tengo la certeza de que no volverás,
así que deseo que encuentres la paz,
la que no supe darte, que encuentres a esa mujer
que ames con intensidad y compromiso, que seas feliz.

Cuando tu recuerdo no hiera,
podré visitar nuestra historia con una sonrisa.
Dejo esta carta como testigo de que el amor
sobrevive incluso al silencio.

Una vez hubo alguien

Mis planes eran verdaderos, 

Eran muy estructurados,

Puente de colores viendo

mi atroz suicidio


Como algo cliché,

no pasar de los veintisiete. 

Ese era el plan. 


Él me dijo..

ven a mi casa antes, 

después tomas tu decisióm.


Con su ternura, sus palabras, sus abrazos

logró detener mis planes.


Me salvó del suicidio y eso jamás lo olvidaré

su presencia impidió mis planes

No terminé con mi vida

porque lo amaba


Sólo él supo, nadie más se enteró,

y me mantuvo viva en su habitación

Me rescató del suicidio pactado.


Me cuidó, 

no me dejó sola,

Repito que me salvó.


Por eso lo he amado,

porque él no querría  perderme.


Me quiso viva,

jamás lo olvidaré

me mantuvo respirando


Una vez estuviste TÚ.