Idealicé a una persona y dejé que me destruyera, porque sí, despedazó mi alma y yo lo permití. Pudo haber sido hermoso, tal vez, pero dañino.
No eras como yo te recordaba, es decir, jamás te interesaste por lo que yo pensara o necesitara, todo giró en torno a ti. Mi mente miente, no eres perfecto y jamás hubiésemos sido felices.
Mi realidad es más bella de lo que me niego a creer, logré todo lo que jamás creí superar: mi mamá al fin es alcohólica en recuperación, ya no no me pesa el abandono emocional de mi papá.
Cuidé de mi mamá, cuando la atrapó una delicada enfermedad, y no salí de ese hospital más que de la mano de ella y por la puerta grande.
Cumplí mis metas físicas con mucha disciplina y esfuerzo, ahora que perdí eso sé que lo podré lograr otra vez. Porque Alejandra nunca se rinde.
Pero sobre todo, conocí el amor y no uno cualquiera, el gran amor de mi vida, que aún en la adversidad nunca se irá.
Debo dejar de soñar y comenzar a vivir todo lo bello de mi hogar de humanos, gatos y un perrito mimado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario