Me toca ser más fuerte, dejar de ocultarme del mundo; triste entre cuatro paredes. Ya basta.
Han pasado diez años, el TCA me destruyó y Ana me traicionó, no me deja sóla jamás. ¿Me curare?
Cuánto quisiera nunca haberme obsesionado por verme de una manera u otra, ho haber hecho caso de las burlas, los Insultos y los regaños.
No me hubiera hecho adicta a drogas legales, no hubiera aplicado métodos absurdos para estar en los huesos. Quizá hubiera sido feliz si papá me cuidara, apoyara, me cuidara, me educara como una persona amada y que merece que la amen.
Pero no fue, y ahora no soy capaz de disfrutar de comer con mi familia, no volveré a comer con alegría.
Esto, para mí, es el infierno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario