Yo sí te elegí completo,
con todas tus grietas abiertas,
y aun así
no alcanzó.
Esperé.
Esperé.
Esperé
como quien golpea una pared
con la esperanza absurda
de que un día respondas.
No prometiste nada,
y aún así me quedé
como si el silencio
también fuera una forma de amor.
Me alimenté de migajas
y las llamé banquete.
Y ahora digo que ya no te espero,
pero hay partes de mi cuerpo
que siguen mirando la puerta.
No eras suficiente para mi amor,
pero fui yo la que se conformó con menos.
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