lunes, 28 de septiembre de 2026

La noche solitaria nunca fue mía

​Sus ojos color noche fueron su maldición, la soledad nunca fue mía... era suya, ¡siempre fue suya!

​¿Por qué me reduzco tanto ante su presencia? De acuerdo, nunca fui la más bella, pero yo le gustaba, y carajo, ¿cómo no noté mi inteligencia frente a él? Me hice pequeña cuando yo era la única que no solo estimularía su excitación, sino también su cerebro, venidas y venidas de intelecto.

​Él era inteligente, pero estaba roto, y vivía una soledad emocional de la que nadie podrá sacarlo.

​Poco a poco y con paciencia, voy dejando de añorar una noche que nunca fue mía, pues yo me refugiaba de la lluvia y él se ahogó en ella, en su noche solitaria.

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