Esa canción, José Madero, me hizo pedazos. Vidas distintas, edades distintas, cuerpos y cerebros distintos. ¿Cómo es que siento que yo la escribí? Tan mía aunque no estés aquí escuchándome.
Postales, infierno me niego a huir de él, porque en ese infierno está su presencia, no quiero olvidarlo, no quiero que sus rasgos y su voz salgan de mi vida, no importa el costo que estoy pagando, siempre lo amaré, no necesito su presencia para invocar su recuerdo.
Mi memoria se aferra a recordar que él existió.
No imaginé estas consecuencias, esta maldita culpa, pero las afrontaré si con eso su recuerdo me protege. Aunque queme, no te vayas...
No imaginé estas consecuencias, esta maldita culpa, pero las afrontaré si con eso su recuerdo me protege. Aunque queme, no te vayas...
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