Esta tragedia es una ironía cruel de la vida, una prueba terrible y dolorosa; llegué hasta el fondo pero era de tierra.
Con mis uñas sangrando, cabé y cabé para llegar más abajo, casi en el infierno, casi sintiendo el calor de su fuego y las carcajadas de sus demonios.
Creí que ya estaba sufriendo, pero faltaban más destrozos en mi alma, más autolesiones, adicción a las sustancias, peligro de muerte, alejamiento emocional con mi mamá, la peor pesadilla de alguien con TCA, no poder bajar de peso, el miedo a la muerte de mi familia o de la mía, depresiones graves, intentos de suicidio, ser una mala hija tras haber sido por 26 años el ángel de la guarda de mi mamá, ejemplo para mis hermanos.
¿Cómo fui capaz de hacerles daño?
Daño a dos hombres buenos que me querían; me convertí en una decepción para todos.
Dejé de cumplir promesas, perdí mi disciplina, me refugié en las pastillas para no pensar en mi dolor, sin pensar en el que causé a los demás. Tomé cosas que no eran mías, dije tantas mentiras, demasiadas. Me hice tan egoísta, irritable, floja.
Quiero volver a ser la anterior Alejandra.
la anterior
la anterior
la anterior
la anterior
¡la anterior!
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