jueves, 31 de mayo de 2018

Ayúdame

Estrellas lejanas, luna infinita; ayúdame a sanar. Necesito encontrar la luz más allá de mí, me urge volver a abrazar la paz dentro de mi propio cuerpo. Me cansa esta situación, de vivir en la preocupación de las palabras de alguien más, y de lo mucho que me odio.

Porque no puedo mentirme más ¡No me soporto! Me rompe la idea de ser quien soy, de la inseguridad en mi andar, de lo mucho que las pastillas alegran la realidad, la doblan y me engañan tanto como me engaño yo. Ya basta de fingir que soy feliz, que no me importa lo que me rodea... Pues sí, analizo todo lo que las sombras dicen, y les creo. Pues sí, escucho las palabras en contra de mí. Me duele, cada día es más difícil que el anterior.

Ayúdame, universo infinito, apiádate de mí y brindame la última oportunidad para sobrevivir, para luchar por mí misma, para vencer cada maldito muro. Te necesito, ven, por favor escucha mis palabras; me hace falta un poco de tu piel sobre mi piel.

miércoles, 9 de mayo de 2018

El árbol que bloquea la ventana

Sé lo que hay más allá de él, he conocido los profundos senderos que guardan algunas risas y mis mejores recuerdos. Conozco todo muy bien, he acariciado mil horizontes con mis dedos. Mi alma logró sentirse bendecida una sola vez, rescatándose un poco de todos sus monstruos.

Hoy un enorme vacío me aleja de todas esas imágenes, me bloquea y vuelve los recuerdos más bellos pesadillas. He permitido la aniquilación de mi lucha, me dejé vencer por un eco siniestro de dudas y de engaños del espejo.

Estoy encerrada a voluntad, temo dañar todavía más la fantasía que en cierto tiempo pareció real. Lamento profundamente el error de no haber podido valorar el calor de la gente que me necesitaba, la admiración de los que me conocían.

Lo arruiné y creé un árbol de hojas cenizas, árbol que representa todas las lágrimas que he derramado, todas las angustias, las decepciones... El árbol que no me deja ver.

No me deja ver...

lunes, 30 de abril de 2018

Hasta que no caigan más mis hojas

Estoy cansada de los recuerdos, esos que martillean mi corazón. A cada maldito paso que creo avanzar las voces se encargan de decirme que en búsqueda de mi torre oscura he vuelto a comenzar.
Y es verdad, que me siento como el pistolero, emprendo al destino que se repite una y mil veces más. Aprendo las formulas, sin embargo, siempre vuelvo al mismo lugar. En compañía de recuerdos cada vez más hermosamente atroces. Fieros devoran mis esperanzas, ahogándome en la nostalgia, en la melancolía que me obliga a querer correr más rápido. Conozco el camino y sus piedras, y permito que mi cuerpo caiga en pozos cada vez más profundos. 

Los recuerdos no me abandonan, aunque los desvanezca con pastillas; todo es en vano. Siempre existe algún momento de soledad, angustiada porque cada día que pasa pierdo algo de mí, es como si mi alma se quebrara y solo mi carne mantuviese las piezas unidas. El dolor que llevo dentro de mí nadie lo puede ver, nadie lo puede comprender y yo no me puedo explicar aunque lo intente con todas mis fuerzas. Mi corazón vacío se aferra a la espera, al regreso de otra yo que podía rescatarme casi de cualquier cosa, otra yo que luchaba y abrazaba la esperanza del día que estaba por venir.

Quiero creer que ante mis problemas soy más fuerte, que llegará el día en que mi cerebro actúe de manera racional, y entonces las cosas vuelvan a su lugar. 

lunes, 2 de abril de 2018

Esquizofrenia natural

Aquí estoy de nuevo, aferrándome a la vida; intentado empezar desde cero.
¿Cuál es la raíz del problema? No entiendo cómo he sido tan ciega...
Después estás tú, pensando quién sabe qué, quién sabe en quién. Y yo me acomodo en el sueño de ti, extiendo las manos y puedo sentirte, lo juro.

Eres diferente, mis débiles esperanzas están puestas en la imagen de un nosotros. De pronto necesito de ti, parece como si ya conociera la forma en que puedes acariciarme, la manera en que puedes protegerme de mis malditos fantasmas. No sé qué decirte, pero te he soñado, y estabas recostado junto a mí... Éramos felices.

Confieso que me pareces único, que trato de no idealizarte, sin embargo, te espero; te me apareces en un mar de ciegos. ¡Estoy harta de la maldita gente que sólo escupe navajas! Ya no quiero estar sola y de una extraña forma añoro tu compañía. ¿Cómo te explico?

Perdóname por sentirme otra vez como una niña, te encuentro mi fe más grande; como aquel que lucha por no dar su último suspiro. No sé qué siento, pero te espero; ¡sé que es una estupidez! Y te espero, te espero, te espero...

Todavía escucho tu respiración cerca de la mía, y tus labios por rozar los míos, tú tocando lo poco que queda de mí. Y yo, intentando curar tus desdichas, vivo por un nosotros imposible, inexistente.

sábado, 31 de marzo de 2018

Cortarse el alma

Estoy rota, ya lo he dicho tantas veces;
y el borroso sueño de alegría se terminó.

Estoy cansada de vivir, de atragantarme el dolor, de abrazarme en la mediocridad de un alma fría y sola. Y nadie afuera puede entender, ni aunque lo intentaran... Dios inequívoco, llévame contigo o por lo menos aléjame de esta maldita desesperación, pago mis culpas en este infierno, digo ya no más...

Cualquier método es vano e inútil, mientras más veces me levanto la caída se vuelve más larga. Noche, tras noche, ocultando mi tragedia en efímero entretenimiento. Como así mi vida. El tiempo no me espera, me acorrala, me encierra, me traga, me engulle. No hay más verdad que esta: estoy sola. Y el eco en mis palabras no se cansa de gritarlo. Deseo fervientemente mi desaparición, mi silencio, cerrar los ojos y permanecer en los sueños para siempre.

Ya no hay nada más que hacer.

martes, 27 de febrero de 2018

Fuiste

Fuiste el primero en mi vida
El primer hombre que rompió mi corazón. Fuiste la primera ilusión, la fe dentro de un cuerpo que pocas veces coincidia con mi alma.

No puedes imaginarte cuántas veces pienso en ti, cuántas veces el recuerdo de un invisible nosotros me ha dominado. El amor que sentí por ti tal vez no fue en más grande, ni el más pasional. Pero ha sido el más tierno, el más inocente.

Tú representas mis primeras quimeras, yo te quise como una niña. Tú fuiste el primero en mi vida, el primer nombre oculto en mi poesía. Mis primeras lágrimas de amor, de desamor. Me hiciste sentir que efectivamente tenía derecho a ser amada, tenía la oportunidad de que alguien me quisiera sin importar mi introversión, mi desaliñada vida, sin importarte la puta distancia que nos separaba.

Hoy quiero acordarme de ti, sin deseos vagos. Porque en esta tempestad quiero aferrar mi prosa a historias lejos de mí, afuera de la negrura en mi alma y la depresión por algo que no he podido cambiar.

Quiero alejarme de mi realidad para acortar la distancia de ese pasado caótico pero colmado de ilusiones. De la esperanza ciega que ahogaba los malditos gritos de mi verdugo.
No me desvíes de tus ojos negros, por favor. No me alejes de tu tez, del sonido de tu torpe voz al cantar. Qué no daría por volverte a escuchar sólo una vez más.

Cambiaste mi vida e hiciste que yo conociera la mejor faceta del amor, la del correspondido. Porque tú me querías, casi tanto como te quería yo.

Carajo, yo te idolatraba; soñaba con estar contigo para siempre, con la idea de que podrías esperarme hasta que la vida uniera tu boca con la mía.

Te agradezco por regresar tu presencia tan sólo para volver a escribir...

lunes, 29 de enero de 2018

Lamento hueco

Camino, se que aún estoy caminando. Aunque mi cuerpo esté cansado, aunque me pida a gritos el corazón que me detenga... Débil de tanto enterrar mi dolor. ¡Infame dolor que perdura! Doy pasos a costa de mi angustia, de mi maldita ansiedad.

Camino, entre cristales rotos, mi sangre brota imparable, finjo a la tristeza, trato de disfrazar las lágrimas. Mi sangre, la sangre de muérdago.

Ya no puedo más, me digo caminando, ya no puedo más; me digo respirando. Todo a mi alrededor es caótico, me ahogo sin morir... Es una tortura inacabable. Dios, ayúdame; necesito volver a vivir.

miércoles, 17 de enero de 2018

Estoy cansada

Estoy cansada de vivir así, de quebrarme el pensamiento cada vez que alguien se atreve a juzgarme... Estoy cansada de dejar mi vida en manos de otras personas. Ya no quiero seguir creyendo que le debo explicaciones a los demás, que es mi prioridad excusarme con la gente, por cosas que sólo a mí me conciernen. Estoy cansada de perder a mis amigos por esconderme en una enfermedad que nadie entiende, quisiera dejar de depender de lo que me muestra el espejo, necesito dejar de abandonarme a la expectativa de quien nunca me ha querido, de quien no conoce mi historia de vida. Sí, me siento herida, responsable de haber modificado mi destino a merced del mundo. Quisiera haber aprendido a tiempo lo que significa quererse a uno mismo. Estoy cansada de sentir que a mis espaldas la gente hablará de lo que no entiende... De lo que nunca entenderán. Hoy quiero empezar de nuevo, pero esta vez ignorando el exterior, aferrándome a lo que me diga el corazón. Sé que pase lo que pase y haga lo que haga la gente que de verdad me ha querido permanecerá conmigo para siempre. Cualquiera que sea la fuerza superior que dirige mi camino, no me dejes soltar las riendas otra vez.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Sé que no estoy muerta

¿por qué estoy desperdiciando así mi vida? Dejándome engañar por ideas tontas, adormecida por pastillas que lo acallan todo. ¿Por qué sigo perdiendo así mi tiempo? Consumiéndome por dolores antiguos, heridas que ya no puedo curar y cicatrices que nunca desaparecerán.

¿Por qué estoy permitiendo que las palabras a mi alrededor decidan por mí? Estoy tan harta de negarle a mi cuerpo la oportunidad de demostrarme todo de lo que es capaz. Mi mente se pudre de imágenes, de falsos colores. Ya no hay nada que hacer para cambiar mi pasado, ¿Por qué malgastar mis días presentes así?

Si no puedo gritarlo siempre podré escribirlo, entonces qué más da... ¡Qué más me da! A pesar de que aún no se haya terminado, puedo presentar batalla. Sé que no estoy muerta.

martes, 31 de octubre de 2017

Te estoy necesitando

El tiempo sigue avanzando,
aquí... me haces falta, aunque no puedas creerme.
Lo sé, no puedes creerme, no con los hechos.

La vida apremia,
cada recuerdo me dice que todo terminó.

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