jueves, 28 de mayo de 2026

Arquitectura de una ausencia

Todavía cargo el amor de una historia marchita.

Desde la sabiduría obtenida, encontré la certeza de amar sin poseer, sin obligación, sin buscar. Adorar sin pensar que esta vez él se quedará conmigo. Ya no.

Su luz sigue encendiendo mi espíritu herido, me empuja a seguir adelante, la ternura de su simple recuerdo me ayuda a sonreír a pesar de las adversidades, no exijo nada más.

Las cicatrices no duelen, pero permanecen para siempre,  las brasas de nuestro extinto fuego siguen calientes, mantienen tu recuerdo vivo y eso me regala paz.

Conservo las llaves de lo que alguna vez sentí mio. No pido reciprocidad y podré morir tranquila, lo juro.

Él me rescató de mí misma, me mostró el mundo desde su perspectiva, calles que no conocía. Su visión me hizo respirar fuera de mi cárcel mental. Aunque sea un poco me pude sentir normal y real, dejé de ser solo mi diagnóstico.

Su cuerpo me hizo saber que podía ser deseada, amada y elegida. Su amor persiste en mis fotos de él. Saber que existió me sostiene para no volverme loca.

Mi tesoro sagrado, callado en mi alma para siempre.

Puedo admitir que huir fue una forma de quedarme sola, enfrento las consecuencias sin esperar un perdon, tendré la valentía de la resignación sin obsesión, y no me mataré por eso.

Él existe en mí y me ayuda a amarme como sé que él hubiese querido, me reconstruyo.

Una parte de mí lo ama aunque la vida hubiera seguido. 

miércoles, 29 de abril de 2026

Vestido negro

Yo sí te elegí completo,
con todas tus grietas abiertas,
y aun así
no alcanzó.

Esperé.
Esperé.
Esperé
como quien golpea una pared
con la esperanza absurda
de que un día respondas. 

No prometiste nada,
y aún así me quedé
como si el silencio
también fuera una forma de amor.

Me alimenté de migajas
y las llamé banquete.

Y ahora digo que ya no te espero,
pero hay partes de mi cuerpo
que siguen mirando la puerta.

No eras suficiente para mi amor,
pero fui yo la que se conformó con menos.

jueves, 9 de abril de 2026

Si no eras tú


Dejé mi taza favorita
con el café secándose en el borde,
como si aún fuera a volver.

Aquí
nada devuelve la cara.
La báscula sigue en su rincón,
paciente.

Quise hacerte ligero
y terminé empujándote.
Sabía que te quería,
pero aprendí a fingirlo
hasta que ya no importó.

Y aún así,
nadie ocupó tu lugar…
solo el espacio.

miércoles, 4 de marzo de 2026

Lo que no tuvo despedida

Tuve muchas historias y universos que se suicidaron sin darme previo aviso.  Me sostuvo de una soga que se rompió, esa soga se llamaba "esperanza", y al morir, hizo pedazos mi espíritu y cuerpo.

Varias de mis puertas se cerraron con una vaga brisa, antes de siquiera poder asomarme en ellas. No pude saber  lo que algún día guardaron para mí.

No hubo una despedida con el peso que se merecía. Demasiados susurros en mis oídos y de pronto, un silencio doloroso, con dudas y culpa.

Extraño la versión de mí que caminaba con las luces encendidas. Anhelar el vértigo de mis promesas.

La vida no se detuvo a esperarme, me llevó a rastras. Hubo un incendio que nadie se atrevió a apagar, y viven en mi piel, regalándome un dolor profundo.

El final a medias a veces respira atrás de mí. Lo inconcluso vive bajo mis lágrimas. 

jueves, 26 de febrero de 2026

Mi realidad es más bella

Idealicé a una persona y dejé que me destruyera, porque sí, despedazó mi alma y yo lo permití. Pudo haber sido hermoso, tal vez, pero dañino.

No eras como yo te recordaba, es decir, jamás te interesaste por lo que yo pensara o necesitara, todo giró en torno a ti. Mi mente miente, no eres perfecto y jamás hubiésemos sido felices.

Mi realidad es más bella de lo que me niego a creer, logré todo lo que jamás creí superar: mi mamá al fin es alcohólica en recuperación, ya no no me pesa el abandono emocional de mi papá.

Cuidé de mi mamá, cuando la atrapó una delicada enfermedad, y no salí de ese hospital más que de la mano de ella y por la puerta grande.

Cumplí mis metas físicas con mucha disciplina y esfuerzo, ahora que perdí eso sé que lo podré lograr otra vez. Porque Alejandra nunca se rinde.

Pero sobre todo, conocí el amor y no uno cualquiera, el gran amor de mi vida, que aún en la adversidad nunca se irá.

Debo dejar de soñar y comenzar a vivir todo lo bello de mi hogar de humanos, gatos y un perrito mimado. 

miércoles, 11 de febrero de 2026

Una calavera

Me toca ser más fuerte, dejar de ocultarme del mundo; triste entre cuatro paredes. Ya basta.

Han pasado diez años, el TCA me destruyó y Ana me traicionó, no me deja sóla jamás. ¿Me curare?

Cuánto quisiera nunca haberme obsesionado por verme de una manera u otra, ho haber hecho caso de las burlas, los Insultos y los regaños.

No me hubiera hecho adicta a drogas legales, no hubiera aplicado métodos absurdos para estar en los huesos. Quizá hubiera sido feliz si papá me cuidara, apoyara, me cuidara, me educara como una persona amada y que merece que la amen.

Pero no fue, y ahora no soy capaz de disfrutar de comer con mi familia, no volveré a comer con alegría.

Esto, para mí, es el infierno. 

sábado, 7 de febrero de 2026

SNC

Hoy la vida pesa más que mi tratamiento psiquiátrico, y más que temer morir, tengo miedo de matarme.

Antes de cumplir mi meta en la báscula, antes de lograr dejar de autolesionarme, antes de estar limpia de pastillas para mi Sistema Nervioso Central y mucho antes de hacerlo feliz.

¿Cuánto tiempo llevo disociada? Postergando la maldita realidad, tratando de no pensar en todos mis conflictos, en todas mis angustias.

Debo reaprender a hacer paz con mi mente y y mi cuerpo, pero la verdad es que todavía no sé cómo, estoy ahogándome en errores.

Si algo bueno puedo sacar de este poema es que seguiré intentando.
Seguiré. 

viernes, 16 de enero de 2026

Infierno


"Si estás pasando por el infierno, sigue adelante.

¿Por qué detenerte ahí?"

Leí esa frase en algún rincón de internet.
No sé quién la escribió,
pero sus palabras fueron una bofetada exacta,
de esas que despiertan el alma.

Stephen King decía algo parecido:
que para llegar a las aguas dulces
hay que atravesar las amargas,
las gélidas.
Pocos se atreven.
Yo sí.

Estoy dispuesta a cruzar aguas, desiertos,
inviernos, tormentas:
lo que sea.

Ahora mismo estoy en el infierno.
La piel me arde.
Las laceraciones no cicatrizan.

Aun así, avanzaré.
Tomaré esa frase anónima
y la haré mantra.
No huiré:
caminaré hasta que el fuego ceda,
hasta que llegue la frescura de la paz.

Allí las heridas cerrarán por fin
y volveré a habitarme
sin miedo,
sin incomodidad.

Sé que no es simple.
El infierno tiene laberintos,
puertas falsas,
espejismos de salida.
Pero mi corazón —
terco, vivo—
será la brújula
hacia el escape.

jueves, 15 de enero de 2026

El fin


Se apaga el eco de aquella risa,
que en otro tiempo fue mi jardín,
hoy el destino lleva la prisa
de darle al cuento su punto y fin.

Guardo en un cofre los mil momentos,
tus manos tibias, el dulce ayer,
pero se agotan los argumentos
cuando el camino deja de ser.

No es que te olvide, ni que te pierda,
es que te suelto para volar,
aunque el recuerdo muerda la cuerda
y el pecho insista con naufragar.

Me quedo solo con mi equipaje,
con el orgullo de lo que fue,
viviendo ahora este nuevo viaje
donde en el tiempo recuperé la fe.

Vete tranquila, vete sin pena,
que no hay cadenas en el adiós,
que el alma libre de arena llena
vuelva a latir sin el peso de dos. 

miércoles, 14 de enero de 2026

Falla mínima


El reflejo se parte antes de unirse.
Madruga a diario.
Un golpe interrumpe donde todo era mudo.
Una pieza se fisura.
El día continúa, pero mal alineado.

martes, 13 de enero de 2026

Atracón


No soy un exceso
Soy un cuerpo que aprendió
a defenderse comiendo.

La culpa no me sana.
El ayuno no me salva.
Hoy me quedo.
Hoy no me rompo.
Hoy sigo respirando dentro de mí.

No me castigo por haber
Sobrevivido.

Y en mi cóctel de enfermedades mentales y adicciones, está el trastorno por atracón.

Odio la comida, no la disfruto, Vivo en un círculo vicioso, como saludable, hago ejercicio y de pronto llega sin avisar hasta dejarme hinchada, hasta dejarme llena de arrepentimiento y culpa: el atracón. 

¡Hasta pedirle a Dios que me lleve porque estoy cansada de luchar! 

jueves, 1 de enero de 2026

El conejo me alcanzó pero se hizo mi amigo


Inicio de año.

La rutina me esperaba sin prisa,
la motivación encendida como una vela terca.
Milo sobre mis piernas,
reconociendo a su manada.

El reproductor da play:
“Busco a alguien”.
Mon Laferte. Flor Amargo.

La canción me arrastra sin permiso
a mis veinte:
encerrada en mi cuarto,
hecha ovillo,
rogándole al Ser Supremo
que me enviara un amor
capaz de sacarme del infierno.

Buscaba a alguien,
hasta que las esperanzas se murieron.

Pasaron los años sin señales,
y aprendí a sobrevivir sola:
resignada,
infinitamente frágil.

Entonces llegaron los treinta
y apareció él.
Entre un cúmulo de estrellas lejanas,
con todas las cualidades
que no encontré en nadie más.

Era él.
Y fue real.

Me salvó del silencio más aterrador,
del más denso.

El deseo se volvió carne,
y lo demás estalló:
murió la esencia del miedo.
___________________________________

Busco a alguien que me pueda ayudarY me pueda entenderY me quiera sacar de aquí
Quiero encontrar alguien al finQue pueda entenderme y comprenderUn nuevo amor quiero sentirUna ilusión, para vivir
Para desnudar el alma a plena luz del solY gritarte a besos que adoro tu voz
Yo ya perdí toda ilusiónDe encontrarme alguien asíPero si estás y me oyes al finPon atención, que te quiero decirTe llevaré hasta el finalTe besaré a la orilla del mar
Para desnudar el alma a plena luz del solY gritarte a besos que adoro tu voz
Para desnudar el almaA plena luz del solY envolver tus sueñosEn oro y pasión
No me canso de buscarNo me canso de inventarPara mi solita, soledadPodríamos reinventarLa palabra antigüedadLa palabra amistad
Pues lo único que buscoEs un amigo nada másQue comprenda mi locuraSin pensar en nada másY caminando por la tierra
Yo seguiré buscando a alguien(Que me pueda ayudar)Yo seguiré buscando a alguien(Que me pueda ayudar)Yo seguiré buscando a alguien(Que me pueda ayudar)Yo seguiré buscando a alguien(Que me pueda ayudar)
Yo seguiré... buscando a alguien

- Busco a alguien,  Flor Amargo. 






miércoles, 31 de diciembre de 2025

Recuento

He muerto muchas veces
y aun así regreso,
sin saber de dónde brota esa fuerza
que me levanta como un reflejo, no como una fe.

Me han pasado tantas cosas
que todavía me asombra conservar
un resto de cordura,
una astilla lúcida que no termina de romperse.

Tuve una adolescencia hecha de ruinas.
Un padre presente en el espacio
y ausente en la sangre:
promesas rotas,
manos incapaces de sostener,
una psique apagada a voluntad,
críticas como piedras,
abandono con coartada de normalidad.

De mi madre heredé escenas imposibles de olvidar:
sus intentos de morir,
la sobreingesta de pastillas,
la ebriedad feroz y abrumadora,
el desgaste físico,
la devastación psicológica.
Amarla fue aprender a sobrevivir en una casa en llamas.

A los catorce llegó el corte.
Hoy, en mis treintas, sigue aquí:
una jaula construida con hojas de afeitar,
un lenguaje secreto para el dolor
cuando no encontraba voz.
Conocí a la más devota de los demonios,
la que llaman anorexia.

El trastorno fue una liturgia cruel:
mi cuerpo sometido,
destrozado por dentro y por fuera,
mi vínculo con la comida
convertido en campo minado.

Después vinieron las drogas:
sedar el cerebro,
callar las voces
al precio exacto de una adicción.

Y sin embargo sigo.
No intacta.
No ilesa.
Pero aquí.

¿Cómo es que aún respiro?
Y más terrible todavía:
¿para qué,
y para quién,
continúo volviendo de la muerte?

martes, 30 de diciembre de 2025

Un bohemio que no come nada


Si me preguntas —
y soportas mi honestidad torcida—
eso era.

A eso aspiraba.
Ser una flaca sin destino:
escribir, fumar,
desaparecer despacio.

Me gustaba sentirme pequeña,
frágil hasta en los huesos,
llevar poemas de amor y de muerte
como quien exhibe costillas.

Casi flotar
por calles y puentes,
liviana de mundo.

Me regocijaba en la ropa que no me quedaba,
en el mareo constante,
en las tripas rugiendo,
el estómago gritando su salmo.
Manos frías.
Costillas marcadas.
Sí.
Eso quería ser.

Y aun así,
cada mañana
me levantaba con un cuerpo
que no sabía morir del todo,
un hambre que no era metáfora,
una vida terca
arruinándome el personaje.
Eso es lo imperdonable.

Hicimos el dolor


Como dice Brock: no tendré hijos.
Los muertos no se reproducen.

Lo que han hecho conmigo fue partirme en pedazos
y exigirme el milagro de recomponerme a solas,
sin manual, sin manos, sin testigos.

Si mi materia gris estuviera a la vista
huirías.
No por asco: por terror.
Hay pensamientos que no deberían respirar.

Todavía no entiendo cómo sigo inhalando este mundo,
cómo puedo andar,
cómo sostengo un cuerpo que ya fue abandonado.

Me hicieron un zombie funcional:
recorro kilómetros sin propósito,
con la violencia afilada para cualquiera que se acerque demasiado.

Ataco porque existir duele.
Ataco porque quedarse quieta sería morirme del todo.
Ya no puedo más.
No puedo.
No puedo.
Ya no.
Ya.

lunes, 29 de diciembre de 2025

Temor y temblor

Sí, en vez de escoger maquillaje, elegí un cóctel de medicamentos, nunca me importo la ropa en tendencia, yo fui de navajas y sangre. 

Mi fiesta de quince años fue la soledad de mi habitación, se me enseñó que no era un evento importante. 

Perdón papá, tu "plan nutricional" no te funcionó, me llevó al infierno y de la mano del diablo se me presentó el trastorno de la conducta alimentaria. Y nunca pude pararlo, sé que si me hubieras enseñado a comer desde el amor hubiera sido suficiente, que me amaras iba a hacer que me amara. 

Te amo, papá, incalculablemente, pero sí, me regalaste un daño que no tiene cura. Entre pastillas y crónica depresión. No todo es tu culpa, pero me quemaban las yemas de los dedos por escribir sobre esto. 

No vuelve


Me dolió
porque lo nuestro murió
antes de aprender a respirar.

Nunca te oí decir que me amabas.
Aprendí a soñarlo
como se sueña lo que no va a pasar.

Tu amor pesa
porque no tuvo nombre.
Fueron besos sin promesa,
cuerpos en tu habitación,
el silencio haciendo de testigo.

Contigo entendí esto:
hay amores que nacen sentenciados,
que no fracasan,
solo no vuelven.

Costura al alma


Viéndome ahí, llorando sola bajo una lluvia imaginaria,
no me quedó otra cosa que tomar hilo y aguja
y coser el alma
hasta que el sangrado cedió.

Cuando te fuiste,
por no voltearte a mirar,
no notaste que cargabas mi alma en la espalda.

Tuve que arrancármela de ti
para no morirme.
Nunca volviste.
Ni siquiera cuando grité.

Ahora apenas cicatrizo.
Por eso aún pienso en ti.
Pero sé que cuando la herida cierre del todo, te irás para siempre.

domingo, 28 de diciembre de 2025

Al fin te puedes ir


Debí decirte adiós desde hace tanto tiempo, lo pedías a gritos pero no te supe escuchar hasta ahora.


Sí, me dolerás toda la vida, lo inconcluso me obsesiona, lo trunco me rompió el corazón pero la única verdad es que ya no hay nada más que hacer, esto se murió y una parte de mí con él.