viernes, 18 de octubre de 2013

Pánico

Llevo varias horas intentando decidir qué tema abriré hoy en el blog. Estaba pensando que mi manera de forzar la imaginación es estúpida. Sin embargo temo perderme, no quiero separarme nunca de ti. Me aterra la sola idea de no volver jamás. Estoy estancada.

Me indisponen los remordimientos, el miedo, y la misma desesperación. Aclara tus ideas, Misery, te estás desviando otra vez.

Detesto el frío y los inacabables ruidos del cuarto de al lado. Detesto irme, detesto quedarme.

Oh, falacia.

jueves, 17 de octubre de 2013

Armonía, un mensaje.

Me pregunto, fuera de poemas basura y problemas psicológicos, ¿cuántas veces habré oído esta canción? Creo que la hago sonar cada vez que se me antoja hundir la cara entre las sábanas y desechar hasta mi propia existencia. Unas lágrimas bastan para completar el ritual.

Decidí que escribiré más seguido, sabiendo que no tengo idea sobre qué escribir. Me guío débilmente de las canciones que escucho, creando situaciones imaginarias...o no tan imaginarias. Prometo terminar esa novela.

No recuerdo haber hecho algo que me gustara después de LLanto de libertad. ¿Puedo inventar que bebo amargo café, que he leído a escritores que la gente con complejo de borrego no conoce y que no paro de fumar? ¿Puedo inventar una tragedia como excusa a mis lastimosos poemas? ¿Puedo corregir una por una mis palabras hasta encontrar la adecuada en un ameno vicio solitario?

O me sincero un poco y confieso que a veces harta el café, que he leído poco y dejé el tabaco. Que mi vida no es una tragedia y por más que embellezca las palabras, siempre saldrá algo mal. Que escribir ya no es ameno, es tortuoso; pero que no podré dejarlo jamás. Que tengo un amor por el cual escuchar canciones de amor con lírica mediocre. Me puedo sincerar, sí.

Te diré que ojalá alguien me obsequiara una máquina de escribir y un abrazo. Te diré que nunca leí para impresionar a la gente, y que jamás hice poesía para conquistar. Te diré que tengo pocos amigos, y que salgo rara vez. Te diré también que me he equivocado demasiado, que ahora quise dejarme a merced del tiempo y que espero reconciliarme con los sinónimos. Te diré que a veces fantaseo con el suicidio sabiendo que jamás concretaré nada.

Ojalá llegue inspiración, aunque aquel escritor haya dicho que la inspiración es una idiotez que inventamos nosotros los poetas de porquería que nadie quisiera leer.

Ojalá vengas, poesía.

miércoles, 16 de octubre de 2013

El tiempo no cura nada...

... El tiempo no es un doctor, él canta. Las heridas se abren con rememorar, que insulto la palabra a mi alma. No existe armonía, ni rimas, ni una mínima estética. He perdido la belleza de la palabra.

El tiempo agrava algunos horrores, nos ofrece mil maneras de sentir dolor. El tiempo nos devora, nos atrapa en sus fauces, para después arrojarnos a un futuro incierto. Aún no sé por qué insistimos en levantarnos.

Ah, cuántos poemas se han escrito inspirados en el vacío que obsequia la esperanza de que realmente el tiempo acalle lágrimas que alguna vez fueron risas.

Si pudiera acelerar vivencias, omitir sucesos, olvidar o solo desaparecer...

*

He visto los espectros.

Todo terminaría así. Ojalá alguien hubiese borrado la sonrisa de mi rostro con una bofetada de realidad. Ojalá las pastillas hubieran ayudado.

Procesos, así les he llamado. Eternos procesos de olvido, los maldigo. Y le escupo a aquella novela que no acabé nunca de escribir. Los personajes se pasean en mi cabeza y gritan , gimen, golpean; hasta hacerme llorar. Viven en el infierno de mi casi bloqueada imaginación. No pueden avanzar o retroceder. Nos torturamos mutuamente.

Encontré mi corazón acobardado entre tantos silencios, y la frialdad de las letras. Mi vicio plasmado en mala poesía.

He vuelvo a notar la presencia de aquellas sombras. Observo cómo intentan esconderse de mi mirada sin darse cuenta que solo aprendí a fingir que ya no las veo.

Me canso de tachar palabras, de buscar sinónimos. Me harto de recurrir a ti, de rebuscar en mis recuerdos el irritante sonido de tu voz. Me niego a continuar buscando los pedazos de tu amor en las paredes de mi habitación. Los fantasmas se irán algún día.

Escribí tanto, ay de mi alma, tratando de hallarlo.

*

martes, 1 de octubre de 2013

Todo un truco.

Fingía desinterés incapaz de sostener mi mirada en esos ojos grises. Sabía que él me veía enternecido, seguía mis frágiles movimientos. Entendí que mi baile lo había conmovido. Noté la lenta respiración y la media sonrisa que inconsciente imité. Y aquellos caballos blancos que le acompañaban, me hicieron sentir como una verdadera princesa. Y yo lo amé. Vaya que lo amé.

El pozo de humo.

La gente seguía igual, supongo que el silencio sentaba bien en una ciudad que albergaba semejante maligno ser, de fuera. Envuelta en sueños me vi allí, con los siete niños; y yo volvía a tener once años. El pelirrojo me observaba ansioso, la niña pecosa me evaluaba, el corpulento su reacción apenaba, el de piel parda me sonreía, el de enormes anteojos solo cruzaba los brazos, el elegante negaba con la cabeza repetidas veces. Y el más pequeño solo respiraba con angustia. ¿Por qué estaba ahí? Justo ahora, con aquellas flores extravagantes y el rumor del agua. Con el sentir de sus ojos sobre mí, no sabía si representaba LA amenaza. Pero entonces todos se tomaron de la mano y me uní, como la pieza faltante. Sabía entonces que éramos nosotros contra aquel embrujado lugar. Descubrí que se podía existir dentro del dolor, a pesar del dolor.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Una mujer semidestruida.

Que hermosa puede ser una
mujer semidestruida,
brilla con la verdad
decaída de una ciudad
antigua y sucia,
sus ojos son callejones, son
territorios donde transitar
para reconocerse.
Que bellos los pechos
caídos e inútiles para dar
de mamar a la nada o al
cielo que puede tener texturas
parecidas
/que hermosa cuando llora
con su lágrima azul e
infinita, las ideas raras y
esféricas, el ruido de su dolor
atrapado en el vientre
inhabitado/
la luz se deforma para
darle paso a esa muñeca
que se deshilacha y toma
forma de hembra en batalla
de nadie/
mírale, sus ojos se difuminan
para celebrar la lluvia y un
desencuentro con ella
misma, escribe en la noche y
marchita la saliva para
segregar mariposas o fines
inexpresables/
habítala/cómele su origen y
las noches/
sémbrale tu semen y tu
tiempo para que divida la
vida/desnúdala para
comerle la sangre porque no
le da miedo la herida en
carne viva/
al final de su túnel tu
victoria ante el
desencanto/
que hermosa su belleza
absolutamente imperfecta,
sus piernas grandes, su
blancura
de mármol, su locura
precipitada, su mentira.
/con tus manos la tocas y
palpas luego como le sueñan
los dientes, los días, la
vagina,
como se deshace en el
camino hacia tu boca/
que hermosa transitada de
miedo, no es bella como un
maniquí sonriente, no te
dará la razón, acabará de
desordenarte/
persíguela para soñarte
porque quedan pocos puros
territorios verdaderos como
ella/
no habita este lado del
espejo/tú sabes que te
amará siempre hasta la
muerte
una mujer desmembrada/ y
deslizate silencioso porque
percibe y le altera
cualquier ruido,
que es de aire, que es de
vidrio, que es remota/
cómetela a pedazos para
digerir el sentido de algo/
esto es la vida, esto es la
batalla del anochecer, esto
es algo realmente grande/
que hermosa es una mujer
semidestruida como una
iglesia abandonada y
hueca/
donde parar a conocer el
viento que surge en le
precipicio/
derrotada, insomne, perdida/
la quemadura que produce
no destruye/no es fuego
sino
una luz que te hará
conocer lo que no
conocieron jamás ni tu
cuerpo ni tu memoria.

                           Princesa hinca

viernes, 13 de septiembre de 2013

Contra el mundo.

Y escucho esa canción, porque todo estará bien; mis latidos no se pueden equivocar, todo lo que vemos es real. ¿Por qué no abandonar a la angustia? ¿Cuando dejé de luchar para alejar a las sombras? Somos mi corazón y yo contra el mundo.

Llega la paz, los sueños sobre versos y los poemas de amor. Sé a qué me arriesgo y estoy dispuesta a pagarlo. Me arranco la idea de las heridas y me olvido de los nervios, puedo reír un poco de mí misma. La parte más difícil es aceptar y borrar. Pero, estamos él y yo contra el mundo.

Cigarros imaginarios, polvo que no aspiro, daños irreparables, incorrectos. Las miles de cartas que le escribí, para conseguir amargos silencios. Escuchar su voz diciendo la misma oración; una, dos, tres veces si deseo. Son mis recuerdos contra el mundo.

Su risa, sus gestos, sus enojos, sus lágrimas, sus miedos. El amor que me invade cuando pronuncio su nombre. Somos nosotros contra el mundo.

*

martes, 10 de septiembre de 2013

Llanto de libertad.

Como la ansiedad de mis noches eres tú. Imágenes rotas de esa semilla. Cada juramento y cada dolor. Los sollozos como un canto tétrico. El frío de mi corazón y la representación de mi angustia en las malditas ojeras, la hinchazón de mis ojos, las heridas en mis muñecas.

Ya no soy parte de lo que eres tú. Sueño tu presencia y me desmorono, me hago pedazos entregándome a una imagen distorsionada de ti. ¡De ti me ahogo, me entierro, me desgarro!

Te escribo porque es el único modo de acercarme a ti. Aquí plasmo nuestra historia de terror, los caprichos y pasiones que nos trajeron hasta aquí.
Existen capítulos de amor, pero al llegar a las últimas páginas, se halla rencor, desazón, y una descontrolada tristeza.

Idealizo porque no puedo hacer nada más, te imagino una noche cualquiera; recordándonos. Lanzas una mirada melancólica a las fotografías, y el cigarrillo danza entre tus dedos; tus labios me buscan, y aun sin encontrarnos nos observamos. Añoramos ayeres. Para después, sacudir la cabeza al mismo tiempo, y volver a lo cotidiano de nuestras vidas, separados.

Las estrellas reconocen mi historia, ellas me observan escribirnos en cientos de poemas. A veces creo que se burlan de mí, de mi absurda espera por lo que nunca más sucederá.

Entonces, las rosas sienten el amor que se me acumulo en el pecho y que escapó de mí, hecho lágrimas. Los pétalos son los recuerdos regados con ese llanto. El de libertad.

*

lunes, 2 de septiembre de 2013

Te dedico un solo poema

Le hablé con las mejillas encharcadas, llegué con el único propósito de descargarle mis inacabables dramas y tonterías. Le pido que me escuche, que entienda mi situación y que me aconseje. Y no es hasta que termino mis quejas y mi dolor, que tomo en cuenta el suyo. En una pregunta de falsa atención, le digo: ¿cómo estás tú? Por primera vez es que le escuché, y noté con amargura que se parece enfermizamente a mí. Que se odia un poco, como me odio yo a mí. Que en ocasiones siente un enorme vacío en el pecho. Hoy lo dijo, colmándome de angustia y reconocimiento. ¿Por qué no me había dicho todo esto antes? ¿Tan egoísta le resultaba ser? Jamás te descubriste así, ni me hablaste de tu inmensa depresión. Quiero escribirte a ti hoy. No a mi amor, ni a mis problemas; no a mis fantasías, ni a mis tristezas. Te plasmo en mis torpes letras para mostrarte cómo yo te siento. "Creo que siempre estaré en soledad" Yo te quiero.

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