viernes, 16 de octubre de 2015

Los cinco sonidos del suicida

El silencio también grita, sabe quebrar tímpanos. El silencio habla de soledades, del gran laberinto sin fin. No hay más después de aquí, no hay más. El callado cuarto oscuro que rodea a un insomne, es la representación del infierno poético, del deseo de no haber sabido nunca…

  El lápiz trazando palabras dolorosas, escribe emociones acumuladas en el oscuro precipicio de un alma ignívoma. Detalla lo que nunca dice el prisionero. Preso en un cuerpo donde la única ventana para respirar es apenas un hueco mental que lo une al lápiz y el papel.

  El frasco destapado, lanzando aroma a fallecimiento y a gozo. El hombre-sombra empieza a adamar su olor y su función. El ruido de las píldoras al caer es música, su significado es de libertad absoluta. La sombra suspira, llora y suspira.
  El sonido de su garganta al tragarse a cada monstruo. Uno, dos, tres, cuatro, veinte…Todo se desvanece, esta noche toda la gente dormirá contigo. Para él será el final de todo cuanto puede ver, hombre sombra, no deja de alimentarte, no se detiene. Se acaba el mundo para para él, y es como si los demás murieran también.
  La eufonía favorita es la de la última exhalación. El final del claro.

lunes, 5 de octubre de 2015

Deja que me encierre en mis libros

Deja que me encierre en mis libros, porque no quiero nada más. Quisiera limitarme a ello y borrar todo lo demás, dejar atrás la angustia de no saber a ciencia cierta qué va a pasar; tengo miedo de ser feliz porque la vida me ha demostrado que siempre habrá lugar para las desdichas y la amargura. No puedo esperar al día en que el mal caiga sobre mí, cuando llega todo es caos y lloro en mi interior, porque no me quedan más lágrimas que expresar. Por dentro grito hasta destrozar mis cuerdas vocales, por dentro no hay nada. Solo vacío. Por favor, deja que me encarcele en mis fantasías y nunca añorar a cada personaje mientras me decepcionan. Mi corazón arde y se enfurece, decide que debe volverse adorador de historias. La quimera es maravilla, mi realidad, mi escape a la vergüenza de un mundo devastado; desintegrado. De las falsas e hipócritas sonrisas, de las risas que no soporto. ¡No soporto! Me harta la verborrea de sus bocas carmesí, me fastidia su desinterés ante cualquier cosa, la intrascendencia de sus cerebros estancados y mediocres. Soy cobarde, quiero serlo, no me interesa, quiero empaparme de palabras, envolver mi lengua entre frases que nadie entiende, quiero reírme de mí misma y matarme al final de cada historia. Resucitar como lo hacen, una o mil veces. Quiero sentir que pertenezco a algún lugar.

sábado, 26 de septiembre de 2015

La ira de la muerta vagabunda

Odio a todos y ahora todos me odian a mí. Antes le sonreía a lo adverso, y ahora me encargo de regalarle mi mirada más fría y cruel. No entiendo qué pasa dentro de mi cerebro, ni sé lo que se rompió dentro de mí, porque ya no puedo recordar la última vez que de mi rostro una sonrisa natural brilló, ni mucho menos de las risas desvergonzadas. No recuerdo nada de lo que era y ni siquiera puedo saber quién soy hoy.

  Quizá es que ya no sea capaz de sentir nada, puede que mi piel sea gris…mis manos frágiles trémulas de coraje y frustración. No importa lo que digas, te odiaré. No importa lo que hagas, detestaré el modo en que te dirijas hacia mí. Por favor no digas nada, porque no quiero lastimarte y en el fondo lo sé. Tal vez aún me queda un poco de cordura y puedo querer que estés bien, solo aléjate de mí. Y todo irá bien, que así sea. Óyeme bien, te lo ruego.

  La soledad me sienta bien, cuando todo lo demás se desvanece soy lúcida y encuentro estabilidad. Mis emociones vuelven a bajar, me siento como antes. Qué poco dura el placer, cuán largas son las horas de cólera. Ya no puedo llorar, ya no puedo abrazar. Siento cómo me aburre el amor y todas las cosas que me parecían perfectas. El mundo no es para mí, soy hija de nadie.

Obra en wattpad.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Él duerme

Te siento, más allá de cada minuto y cada kilómetro. Y no me importa cuántas veces te haya visto, ni las veces en las que dijiste adiós; de alguna manera las cosas se reducen a esto, al momento en que te siento cerca y hablamos de nada. Porque a veces incluso las palabras se desvanecen, dejando espacio al cierne de la ansiedad, esa que aviva y no ahoga. Esa que me haces sentir cuando me escribes. Sin importar lo que digo, borrando las últimas discusiones, solo apareces en forma de calor y anidas mi alma por segundos eternos. Antes odiaba que llegaras cuando te creía olvidado, y oh, amor de bruma, ahora lo adoro. Lo adoro.

  Eres sin importar las circunstancias y mi falta de horas. El tiempo apremia. Mi falta de descanso me habla de ti, al agotarse el cuerpo la mente lanza tu nombre fugaz, lo grita en mis oídos. No puedo dejar de soñarte, amor escurridizo, te escupe el subconsciente. Todos los días en que no estás también estás. Sabes que te necesito más allá de mis fuerzas.

  Hoy escribo para ti, haciéndome de un espacio que no me pertenece, perdiéndome de cosas que deberían importarme. ¿Por qué? Porque el corazón también apremia, y hace falta escribirte, me falta. Hay un vacío que hace eco en todos los días que no te sé, que no te dibujo. Llámale inspiración o basura acumulada. Los domingos son más que nunca de ti.

  Solo me queda esperar, viajando a las historias imaginarias u ocupándome de la vida real. Esperar a todo y también a nada. Aguardo paciente y tranquila, mientras leo, ahuyento lo amargo. Ya vendrás o jamás lo harás. Pero ahora soy paciente y tranquila. Le sonrío al reflejo. 

martes, 25 de agosto de 2015

Violín y agua

¡Cómo pierdo mi tiempo hablando de otras personas! 

Pero no he de negar que adore escurrirme de mí para fantasear con los demás. Es casi como leer una novela. Busco la inocencia en escenarios que deseo, los que no me pertenecerán jamás. A veces me hago creer que es mi vida la que vivo, la que escribo; cuando mi presente es muy distinto. Cuando en la habitación no hay más que el consuelo de la música y el colchón. Intento engañar a nadie, a todos. 

Cada vez que pruebo hablar con crudeza sobre mí termino inventándome desdichas de cuentos magníficos. Mi ciudad es aburrida, mis sentimientos son fríos, le grito a las paredes y al mismo tiempo sonrío para los demás. Paseo con el perro pensando en cada una de mis responsabilidades. No soy una película poética, no fumo todos los días, y en ocasiones me canso de los libros. Es válido aceptar las horas que puedo pasar viendo la televisión y burlándome de las estupideces ajenas. Cualquiera que quiera calificarme nunca logrará hacerlo mejor que yo. Entre los días y los meses; soy mi mejor juez.

Estoy segura que no abandonaré el vicio.  La adicción de intercambiar mundos es demasiado poderosa, ¿qué loco no desea afrontar la realidad tan dulcemente?

viernes, 14 de agosto de 2015

Anxiety


Hay muchas cosas que quisiera decirte, o quizá, aullarte.  Lo único que me ofrece compañía es lo que más ruina me ha producido. Y eres tú. Como un sayón llegas a la oscuridad de mi abrigo. Pareces afable de lejos, pero cuando te acercas tu sombra me abraza en el vértigo del miedo a no sé qué. Me haces sentir las caricias de la muerte, su lengua infecta en mi oído, su farfulla y sus humillantes risotadas.

  Proyectas cuadros de cadáveres de la gente que amo, de mi cuerpo yaciendo en un sepulcro solitario. Me haces creer que siempre todo puede decaer. Y aunque a veces me desclavas, como deseándome felicidad; te veo reflejada en la ventana esperando a que la prosperidad escape de mi carne. Eres como un amante.

  Te enmascaro en cafeína, te envuelvo en textos de poesía, te represento en cientos de cartas jodidas; mensajes  a nadie. Con la llegada de la luna te vuelves titánica, tanto que me ciñes en tu manto. Mi sello desaparece y soy suplantada por un ser que respira por rutina, que no sabe amar, que no entiende de dichas. Todo me sabe a cenizas cuando estás conmigo.

  Hoy te puedo sentir a lado mío, juzgando mis palabras y mi forma de expresión. Sé qué dices que no puedo parar de perder mi tiempo, me hablas de mi estancamiento espiritual, odias todo lo que soy y reclamas todo lo que nunca seré. Nunca estarás satisfecha. A ti, que exclamas mis fallas, que repites de muerte muerte muerte dolor problemas; urges mi corazón como si me sintiera enamorada, vuelves trémulas mis manos. Me haces aporrear a las paredes mientras escucho el futuro turbio que me ofreces.

  No se muere. Me he vuelto loca y lo has logrado, fiel satélite.

jueves, 13 de agosto de 2015

Caballero

Quiero encontrarte pero no sé ni por dónde empezar. Cuando creo encontrarte en alguien, cuando parece que apareces en la sonrisa de un hombre… al tiempo noto el espejismo un poco roto; no eres tú. Y me digo: aún no.  Te busco entre la desquiciada red, llego a creer que unas palabras me enamoran, que un sentimiento en común me unirán para siempre a su lado.  Pero se repite la historia y ellos no son tú. Caballero invisible trazado para alguien como yo ¿acaso existes?

  Tal vez solo te encuentre en mi imaginación, desdibujado o lleno de colores, en los nombres que varían. Un día te llamas Nicolás Cohen y al siguiente eres Roland Deschain. Te transformas en Romeo Montesco o en el poeta imaginario que me ama en secreto, Ben Hanscom. Vives en la imaginación de mis autores favoritos ¿por qué no escapas conmigo? Existes y no existes.

 Tú puedes entender lo que expreso, eres capaz de alejar los días de ansiedad, me curas sin píldoras, no tienes que decir nada porque nuestras miradas gritan. Estoy cansada de esperarte, no puedo seguir buscándote en falsos caballeros, ellos que presumen una portada encantadora y que por dentro están consumidos. Me canso de necesitarte, porque estoy a punto de renunciar, a punto de caer en el amor mediocre que todos los demás aceptan. Aquel amor barato de cien fotografías, mil peleas, engaños e hipocresía en línea. O me transformo en el ser solitario que se burla del afecto, el quejoso que solo vive del vacío. El que no tiene la capacidad de  sentir nada.

Tengo miedo de repetir la historia de toda mi familia, de mantenerme encerrada en el letargo, la depresión real. Tengo miedo de perderte, de cruzarme contigo y no saber que eres tú, de equivocarme, de alejarte. Quizá estás demasiado lejos, quizá no coincidiremos jamás.

Existen otros mundos aparte de este.

¿Y si tú no estás aquí? 

martes, 11 de agosto de 2015

Es cuando sonrío y digo: quizá sea el momento...


Porque cuando pienso en ti parece que todos los problemas que me ahogan se desvanecen, hasta mi forma de escribir me parece hermosa, el reflejo me devuelve sonrisas resplandecientes. Tu nombre me sigue en sueños, y te prometo, no es tortura; es la sensación más grande de mi vida. Soy incoherente conmigo misma y contigo, sé que somos extraños y sé también que para volver a empezar tengo que olvidar. Aunque a veces me persigan los fantasmas guardo mi esperanza en ti, pues cuando te siento cerca mis monstruos escapan, el pasado se queda en su lugar. Y si estás a mi lado solo sé mirar hacia delante.

  Mi angustia avanza a la par de la alegría; pues hay demasiadas cosas que puedo perder; pero eso no detiene la lucha, la ilusión, las fantasías de como cuando era una niña. Me recuerdas a ese primer amor ingenuo e infantil. Me haces sentir que puedo volver a empezar, y que en mi vida ninguna otra persona existió. Eres tú, tú. El que debió llegar mucho antes que todos aquellos que me hicieron daño, que todos aquellos a los que no supe querer. Despídete de las tardanzas, y si vas a amarme; ámame. Por favor, si vas a amarme; ámame.

  Siento haberte atrapado en mis palabras, siento el pánico que pueda causarte el que yo necesite escribir todos los días sobre ti, y que me falten hojas para describir el color de tus ojos, el sonido de tus labios, la forma en la que miras. No es suficiente nada de lo que hago, pero siempre trato de sacarte aquí. Y te pido perdón, otra vez, por hacerte preso de mi locura e insensatez. De mi enfermedad.  Ojalá pudiera evitar que me leas, ojalá pudiera provocar que leyeras mi caos. Incoherencia estúpida.

  Eres el centro de mi esquizofrenia, no puedo dejarte ir. Sin embargo, cómo sueles ausentarte, y te vas, te vas… Dejándome el arrullo de un piano vacío, de libros viejos. El cliché de una cajetilla de cigarros. Los vicios regresan cuando te vas tú. No te vayas, o quédate siempre. No puedo entender lo que digo, mi cabeza se pierde entre frases que no entiende, viaja a no sé dónde volviendo sin respuestas de ti. No entiendo nada de lo que pasa, lo juro, solo puedo quererte sin pretender que tú me quieras.


  ¿Pero qué pasaría si por un maravilla tú…?

viernes, 24 de julio de 2015

Destino de tragedias

¿Seré capaz de soportar un poco más? La condena de vivir conmigo misma me parece demasiado eterna. A veces amanezco esperanzada, le sonrío al reflejo, y me parece que soy un poco especial.
Qué efímera sensación.

Sueño con la perfección en todo, quisiera sentirme amada. Ámame, porque yo no puedo dejar de odiarme a diario. En todo lo que hago busco la autodestrucción, no puedo seguir engañándome. Río de angustia y locura, despierto para la ansiedad de los amaneceres. Desleal me adormezco con pastillas, dejando que me transformen en un vago espejismo. Es infinitamente cómodo sentirse irreal.
Sentirme irreal.

He intentado ser una persona completa o menos enferma para los que aún esperan algo de mí. A cada intento rechazo más a la gente, a sus bailes llamativos, a sus pieles y su olor. Finjo escucharlos pero mi mente está lejos. Viaja al recuerdo de la paz de mi habitación llena de polvo, de mi caja de pastillas, mis libretas y el aroma a vainilla. Me transporta a la imagen de mi perro viejo y me muestra mi rostro atrapado sobre los libros de horror.

Ya no puedo más.

El final parece lejano, yo podría acercarlo con cada uno de mis gritos, con el roce del fuego en mis dedos. Podría desechar mi piel vacía, mis ojos oscurecidos, mis frías heridas. Podría en una noche como esta, destino de tragedias inacabables.

miércoles, 8 de julio de 2015

Necesito escribir sobre ti


Debes salir de mi cabeza, amor mío.
Debo lograr transformarte en mis letras. Para no volverme loca debo imaginar que en otra vida me has querido como yo te quiero ahora. Me urge explicarte a nadie lo que soy cuando te siento cerca de mí. Y aunque no me quieras, necesito escribirte, y amarte y escribirte. Sobre esas divinas manos, ese creciente vello facial, esos ojos que encierran todo lo que quiero saber. 

  Ojalá pudiera verte, pudiera tocarte. Recuerda: Palma con palma. Y reconocerte entre la gente, sentirte por primera vez real y como eres. Aunque no me ames, eso no cambia nada. Adoro atormentarme esperando… esperando llamadas ddel ser desconocido, el reconocimiento de TU voz en mi oído. Aguardo a que tu alma se abra a la mía, aunque eso no suceda jamás. 

  ¡Y maldito seas! Me haces jugar con el tiempo, tiemblo amargamente, me ilusionas, me sueltas otra vez, me das esperanzas y a pesar de saber que te necesito solo me escupes tu ausencia voraz. Tu ausencia que mata más lentamente que todos mis Camel maltrechos en mis bolsillos. Nada quieres de mí, cuando yo lucho por tu todo. Me pareces la calma que ocupa mi vida, e irónicamente el caos, el desastre, la tormenta de angustias y sangre. 

  Eres, necesito escribirte cuando no me lees, anhelo convertir mis impulsos en prosa que ya no es poética, prosa sin estética que recurre a la llana repetición de ti. Tu nombre en mis sueños, tus caricias invisibles, tu eterno rechazo que con los labios agrietados acepto. Porque deseo que un día solo tú pruebes de mi boca fría en forma de corazón roto.

  Aunque no me quieres debo componerte, escribirte, hacerte parte de mis espejismos. Mis poesías solo acuden a la fe de una quimera. Aquí puedes amarme sin ataduras, sin engaños, aquí borrosamente te concibo real. 

  No puedo escribir tu nombre así que debo gritarlo. Sobre mi ventana con barrotes frente a la vista gótica me desgarro la garganta diciendo tu nombre, invocando aquella parte de ti que sí me perteneció. El pedacito tuyo que se amoldó a los destrozos de mi cuerpo. Me pertenecen tus recuerdos de mí, y una parte de mí es tuya. Sin embargo debo decir que todos mis fragmentos desean construirse con tus manos suaves y tus dedos delicados.

  Podrías reconstruirme.

  Me atrevo a caer en redundancia, y decir que amarte y que tú no me ames no cambia nada en absoluto. Pues debo seguir vomitando tu recuerdo en mil poemas, sentir tu abrazo en cada frase, aferrarme a mi imaginación trastornada por las píldoras en mi garganta. No sé quién soy ahora, urge hablar sobre tus pestañas, tus dientes, tu cabello castaño, y todo lo que deseo y no puedo ver.

  La depresión me ha vuelto su esclava, me obliga a ahogarme en el dolor. Y debo adormecerla con las drogas y los cigarros corrientes. Mi única luz es dibujarte en mi cabeza, mi esperanza es que algún día, uno solo, necesites escribir sobre mí. 

Archivo